martes, 17 de septiembre de 2013

¿Qué parte le duele? ¡La Realidad!

Hace un tiempo recibí una charla con el Lic. Mariano Codoñer, sé que es un profesional con experiencia en el área de la psicología industrial o en recursos humanos, como le deseen llamar, en varias oportunidades he tenido el gusto de escucharle, más, en ésta ocasión habló (vagamente, debido al tiempo con el que contaba), sobre la situación actual laboral de mi bella Guatemala, lo que provocó que yo comenzara a realizar un análisis menos superfluo de la situación, enmarcó un punto en especial entre tantos que llamó mi atención, mencionó que los guatemaltecos nos "trabamos canilla", frase que me hizo recordar algo que hasta Gabriel García Márquez menciona en un poema que hizo para los Guatemaltecos, dice que somos especiales, somos únicos (claro que esto ya lo sabemos) y digo somos especiales, pero no por el hecho de ensalzarnos ni tampoco de humillarnos, digo “somos especiales” en ambas vías, somos por el hecho también de compartir la tierra en que nacimos, porque de una u otra forma estamos entrelazados “para bien o para mal” (como diría mi compatriota Ricardo Arjona en su canción); como mencioné en un comienzo, el Lic. Codoñer dice una frase con un toque chapín: “Los guatemaltecos nos trabamos canilla.” Pero las preguntas del millón serían: ¿Por qué y para qué lo hacemos? ¿Será que somos incapaces de colaborar unos con otros? ¿Por qué no sabemos trabajar en equipo? ¿Será que vemos que alguien tiene potencial y no confiamos lo suficiente en nosotros y es por eso que vamos a actuar como la olla de cangrejos (a jalarse para que si uno se hunde se hundan todos)?

¡Ah! ¡Qué tristeza me da! Y me da tristeza, porque aunque como dicen en buen chapín que “uno no debe hablar mal de su rancho aunque se le esté cayendo encima”, me parece que es intolerable que solamente nos reunamos cuando de dañar a alguien se trata, cuando nos piden o sin que se nos pida, criticamos, y ya está “todo el mundo” emitiendo su crítica destructiva, porque eso sí, para dar una constructiva, mejor nos callamos, pero para seguir la corriente, sin analizar el trasfondo, somos buenos. Pero yo no creo que solamente para eso seamos buenos los guatemaltecos, creo que somos buenos para muchas cosas, para emprender, para salir adelante, para luchar por nuestros ideales, y no solamente para huir y meterlos en el equipaje, con el cual muchos se marchan a buscar el famoso "sueño americano". 

A manera de ejemplo de la crítica y lo que podemos mejorar mencionaré que hace un tiempo se creó un grupo en facebook contra televisa, empresa mexicana de televisión por un vídeo que sacaron satirizando a Chichicastenango, hermoso lugar del Departamento de Quiché, que tuve a bien conocer a comienzos de julio del año 2011, pues aparte que no ha tenido el impacto que imagino su creador esperaba, tampoco a mi criterio alcanzó nunca su objetivo que estaba más o menos claro, y digo más o menos, porque creo que carecía de táctica y estrategia para alcanzarlo, ya que si bien fui una de las personas que le di "like" a la página, seguidamente me decepcioné al ver que en muchas cosas nada tenían que ver los temas que se planteaban con el fin con el que se había creado. En fin, tal vez por lo que menciono, creerán que no me molestó lo que se presentó en ése programa, pero no, claro que me molestó, pero creo que en ocasiones hay que ser un poco más realistas, y persistir en lo que deseamos lograr, persistir en que si iniciamos algo, deberíamos de ser capaces de terminarlo, y es que al iniciar algo, soñar no cuesta nada, ni paga impuesto dicen por ahí, y para eso si que nos pintamos de colores los guatemaltecos, lo malo es que se sueña con ser mejor que alguien más, y no mejor que nosotros mismos, pero ¿Bastará con eso? ¡No! Soñar no basta, si nuestro sueño está incentivado por el hecho de dañar al que está a nuestro lado, o al frente, o al que se nos cruza, por la simple razón de vernos amenazados, pero claro, siempre y cuando haya tenido una mejor idea que nosotros, porque si no es así, lo que hacemos es echarle tierra para enterrarlo más y que solamente sobresalga el propio ¿"talento"?; y si bien es bueno ser competitivo, también hay que tener el atino de que lo que realizamos lo hacemos por nosotros mismos, para crecer y superarnos, y todo esto se me viene a la mente en un momento en el que me encuentro sentada en una "mini sala de espera", luego de estar esperando poco más de cuatro horas a que se dignen a entrevistarme para una plaza de asistente de recursos humanos, ya que hace un tiempo me quedé “sin chance fijo”, y ¿Por qué me quedé sin chance? Solo Dios y por ahí algún “cristiano” debe saberlo con certeza, porque yo la verdad, creo o supongo saber, al menos creé mi teoría, la cual en otra ocasión posiblemente compartiré; y pues resulta que comencé a buscar trabajo… 

¡Ay! El tan ansiado trabajo, que nos brinde “estabilidad económica” claro, la cual no es mucha o mejor dicho tal vez es casi nula, debido a la problemática laboral del país, lo cual provoca sueldos que no sé si me dan pena o risa.

Irónicamente les comento que estoy escribiendo éstas líneas sobre la carátula de mi “Currículum Vitae” el cual tuvo a bien regresarme la recepcionista de la empresa en la que me encuentro solicitando una oportunidad laboral, de tantas que he buscado desde hace algunos meses, debido a que sencillamente a ella no le pareció que fuera incluida; bueno al fin y al cabo creo que la inspiración para ésta entrada he de debérsela a la empresa (en cierta forma).

Luego de haberme ido un tanto por las ramas ya más que suficiente diré que al momento de terminar éstas líneas llevaba 216 días sin laborar (contando fines de semana), eso significa que llevo más de medio año viendo opciones y decepcionándome cada día más de la situación y es que me han sucedido tantas cosas de las cuales tres en lo particular y hasta el momento son las que más han llamado mi atención…

La primera fue una plaza para un trabajo en Jocotenango (lugar que no conocía más que de pasada y me pareció lindo, con su clima, su tranquilidad, su forma tan “campechana” de la gente) dónde como se podrán imaginar, no me dieron el empleo, o de lo contrario tal vez esta entrada no existiría, y no me lo dieron (como suele pasar comúnmente en nuestro amado país) sin dar mayor justificación, y sí, pido una justificación, ya que según el perfil publicado, yo cumplía con los requisitos que solicitaban en todo aspecto, luego de casi tener asegurado el trabajo por las personas que me habían entrevistado en un comienzo, pasa mi expediente por manos de una última persona, pero mi sorpresa va siendo que cuando le refiero ser egresada de mi amadísima USAC, la profesional que me entrevistó egresada de una universidad privada (con esto no pretendo juzgar o generalizar mi juicio con respecto a las universidades privadas, aclaro) expresa un gesto de desaprobación. Creo que lo demás ya se lo imaginarán, por lógica, heme sin laborar en esa institución.

La segunda fue una plaza para la cual también (modestia aparte) llenaba el perfil, pero que con lástima he de decir era en Retalhuleu (con lástima porque me hubiera encantado aventurarme en ése reto), luego de intentar tres veces poder lograr una entrevista en dicho lugar, y sin que se hayan tomado la molestia de decirme al menos un "no gracias, no nos interesa su perfil", me encuentro con la plaza publicada de nuevo, solo que en ésta ocasión se podía observar lo siguiente en el encabezado del clasificado: “SI USTED ES DE LA CAPITAL, FAVOR DE ABSTENERSE DE APLICAR A LA PLAZA”. (Sobra decir que mi ubicación actual es en dicho departamento).

Y la tercera fue la razón de ésta nota, ya que pude observar prepotencia y hostilidad en la mayoría de los empleados, en general, un clima laboral que dejaba mucho que desear, lo cual me hizo desear que se acabara el suplicio de estar esperando la entrevista, luego de aguantar hambre y salir con dolor de estómago, y con el afán de que no me fueran a llamar. 

En ése momento me di cuenta que me sentí una vez más discriminada por ser egresada de la “USAC”, (aunque exactamente no logro comprender porque lo hacen), soy discriminada por ser de la Ciudad Capital también (creo que la nota, no me dejará mentir, fue muy clara y obvia), como si no bastara con la discriminación que dan generalmente por ser mujer,  situación que se ve conjugada con la charla del Lic. Codoñer, quien habla de todo éste panorama. 

 Tal vez lo que usted lee es algo que ya sabe, pero al menos en mi caso, tal vez no me había tomado la molestia de analizarlo a profundidad, o desde una perspectiva diferente, pero me doy cuenta, que a la mayoría de personas, del árbol caído les encanta hacer leña, y me entristece en gran manera pensar que en muchas ocasiones la peor cuña es la del mismo palo, ya que en lugar de procurar apoyarnos entre nosotros, lo único que conseguimos es hacer que a los que atraviesan un mal momento les llueva sobre mojado.

Además de los cortos incidentes comentados, agregaré casi por último, que varias personas se han quedado sin el “sustento diario”, y han pasado a alargar las filas de desempleo de nuestro país, ¡Ah! ¡Sí! Porque he de decir que con solo ver a mí alrededor puedo darme cuenta que es larga la fila y pareciera que a todo mundo le preocupa pero a la vez a nadie, ya que no se hace nada para mejorar la situación.

Hace poco se realizó una feria del empleo también, la cual he de decir que fue una ironía y una burla en sí, por ver empleadas organizadoras del evento "estrenando uniformes completos" (desde la gorra creo que hasta los zapatos) para dos días que duró la feria, mientras que en los salones donde se ubicaron los stands, miles de personas llenaban a toda prisa solicitud para engrosar los expedientes de las empresas que participaron, y lo menciono así, debido a que las empresas desean contratar a una persona con un perfil profesional muy incongruente al sueldo que ofrecen. 

Guatemaltecos despertemos, realmente despertemos del letargo en el que nos encontramos inmersos, ya que solamente si nos unimos vamos a poder darle una nueva cara a Guatemala, quitarle esa máscara con la que todos nos ven, dejemos a un lado tanto resentimiento colectivo e individual y seamos un pueblo unido que en lugar de "trabarnos canilla", nos demos la mano o sirvamos de escalón para que otro suba y así cuando esté arriba también nos pueda ayudar a subir. 

Tal vez soy utópica al creer que con escribir esto voy a promover un cambio, pero como dijo Martin Luther King “Si ayudo a una sola persona a tener esperanza, no habré vivido en vano”.

Es importante que nos demos de verdad cuenta que el cambio está en nuestras manos, y con promover un cambio no hablo de los demás sino de lo que cada uno puede mejorar y hacer crecer dentro de nosotros mismos, es tiempo que nos dejemos de "trabar canilla".

Me despido diciendo que amo a Guatemala con sus dudas y contradicciones y que creo firmemente en que Guatemala poco a poco, mi país de la Eterna primavera, tendrá un mejor rostro gracias a los Guatemaltecos que creemos que podemos marcar la diferencia, y agradeciendo a usted que se tomó el tiempo de llegar hasta las últimas consecuencias (líneas) de éste texto. 
Finalicemos pues Septiembre con un amor patrio ferviente!! 
Libre al viento tu hermosa bandera, a vencer o a morir llamará!!